“Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” Filipenses 2:5 (Leer Filipenses
2:1-11)
Aunque estaba confinado a su cama, Morrie Boogaart, de 92
años, tejía gorros para los vagabundos. Según él, en 15 años, había hecho más
de 8.000. En vez de centrarse en su salud o sus limitaciones, hacía lo que
podía para poner las necesidades de los demás por encima de las suyas, y esto
lo hacía sentir bien y con propósito. Decía: «Voy a hacer esto hasta que vaya
al cielo con el Señor», lo cual sucedió en febrero de 2018. Aunque la mayoría
de quienes recibieron esos gorros tal vez no sepan esta historia, su acto de
amor sirve ahora de inspiración a personas en todo el mundo.
Nosotros
también podemos centrarnos en los demás e imitar a nuestro amoroso y compasivo
Salvador, Jesucristo (Filipenses 2:1-5).
Dios hecho carne —el Rey de reyes— tomó «forma de siervo», con genuina humildad
(vv. 6-7). Al dar su vida en sacrificio, tomó nuestro lugar en la cruz (v. 8).
Jesús dio todo por nosotros… todo para gloria de Dios Padre (vv. 9-11).
Como creyentes en Cristo, tenemos el privilegio de
mostrar amor e interés por otros mediante obras bondadosas. Aunque sintamos que
no tenemos mucho para dar, podemos adoptar la actitud de siervos y buscar
oportunidades para marcar una diferencia en la vida de los demás mediante
nuestras sencillas acciones.
Señor, que pueda hoy amar a otros con mis palabras y
acciones.
Podemos demostrar el amor de Cristo haciendo todo lo
posible para servir a los demás.
(La Biblia en
un año: Jeremías 46–47 — Hebreos 6)
XOCHITL DIXON -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO”)


