“Señor... tú eres Dios, y tus palabras son verdad.”
2 Samuel 7:28
“La palabra del Señor permanece para siempre.” 1ª
Pedro 1:25
(Leer Josué 6 – Hebreos 8 – Salmo 126
– Proverbios 27:23-27)
Varias imágenes
nos ayudan a comprender el pensamiento de Dios acerca de la Biblia:
– “¿No es mi palabra como fuego, dice el
Señor, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jeremías 23:29). La Palabra
de Dios es semejante a un fuego que hace que los razonamientos humanos se
desvanezcan como humo. Nuestros argumentos no pueden subsistir ante la Palabra
divina. Las declaraciones bíblicas actúan como martillazos en nuestra
conciencia, nos despiertan y vencen nuestro corazón, para llevarnos al
arrepentimiento y a la conversión.
– “Si alguno es oidor de la palabra pero
no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su
rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo
era” (Santiago 1:23-24). Como un espejo,
la Biblia nos muestra lo que somos, personas llenas de imperfecciones.
Muestra claramente nuestra necesidad de ser salvos del juicio de Dios. Cuando
tomamos conciencia de ello, no debemos alejarnos so pretexto de que este
veredicto no nos conviene, sino más bien responder al llamado del Señor Jesús:
“Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15).
– Así como una semilla tiene en sí misma
la fuerza para desarrollar una vida nueva, la Palabra de Dios crea una vida
nueva y eterna en todo el que acepta a Jesucristo. “Siendo renacidos, no de
simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre” (1ª Pedro 1:23).
“Haz bien a tu
siervo; que viva, y guarde tu palabra” (Salmo 119:17).
EDICIONES
BÍBLICAS - (DEVOCIONAL “LA BUENA SEMILLA”)


