“Pero cuando se cumplió el tiempo
señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para
que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la
adopción de hijos.” Gálatas 4:4-5
Artyom, un niño
de siete años nacido en Rusia, fue adoptado por una familia de los Estados
Unidos. Pero luego de tenerlo por seis meses, su familia adoptiva lo puso en un
avión y lo envió de vuelta a Rusia. ¿La razón? Dijeron que Artyom era
"mentalmente inestable."
Por su parte,
los médicos rusos que examinaron al niño dijeron no haberle encontrado ningún
problema.
El presidente
de Rusia dijo que quien tenía algún problema era la familia que había adoptado
a Artyom, y que rechazar al niño había sido un "acto monstruoso... no sólo
inmoral, sino también ilegal."
Cuando escuché
la noticia, recordé lo que Pablo escribió en Gálatas: 'Dios envió a su Hijo a
redimirnos para que podamos ser adoptados como hijos'.
Sí, nuestra fe
en el Salvador nos ha hecho miembros adoptados en la familia de la fe. Gracias
a lo que Jesús ha hecho por nosotros en Belén, Galilea, Judea, Samaria y en la
cruz del calvario, a nosotros se nos ha dado una nueva vida.
Jesús hizo todas esas cosas a la perfección,
incluyendo entregar su vida, para que nosotros podamos ser salvos y adoptados.
Lo que me
entristece es que somos espiritualmente inestables. Somos parte de la familia
de Dios, pero seguimos pecando, o sea, seguimos haciendo las cosas que hacíamos
cuando pertenecíamos a la familia humana que no reconoce a Jesús.
Es asombroso
que Dios no nos envíe de regreso. Pero no lo hace... la misericordia del Padre
hace que nos perdone, nos ame, nos anime y nos apoye. Gracias a la obra de
Jesús, completada en la cruz y aceptada en el Domingo de Resurrección, nuestro
Padre celestial envía su Espíritu Santo para hacernos parte de la familia de
fe.
ORACIÓN. Señor Dios, perdóname cuando no vivo
como uno de tus hijos adoptados. Borra mis pecados y crea en mí un corazón
nuevo. Haz que mi corazón esté agradecido por la obra y sacrificio de Jesús,
para que viva como corresponde a un hijo tuyo. En el nombre de Jesús. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


