“El Señor escribió sobre las tablas las palabras del
pacto, los diez mandamientos.” Éxodo 34:28, V. M.
(Leer Jeremías 37 – 1ª Cor. 12 – Salmo 103:19-22 – Prov. 22:22-23)
Tres meses
después de haber sido liberado de la esclavitud de Egipto, el pueblo de Israel
recibió los diez mandamientos dados solemne-mente por Dios en el monte Sinaí.
Formaban la base de la primera alianza (o del primer pacto) entre Dios y su
pueblo terrenal.
Pero tienen un
alcance más grande. Presentan el pensamiento de Dios respecto al comportamiento
de los hombres entre sí y sus relaciones con él.
Ninguna cultura
ni civilización escapa al alcance de estos diez mandamientos. Ellos nos
exhortan a tomar conciencia del pecado y nos muestran su origen y su carácter.
Hoy estos diez
mandamientos no forman una alianza entre Dios y nosotros, los cristianos. Tenemos una relación totalmente nueva con
él, a través del Señor Jesús, quien dio su vida por nosotros en la cruz.
Ahora somos hijos de Dios, él es nuestro Padre.
Sin embargo,
estos diez mandamientos siguen siendo muy importantes, pues nos enseñan, con
toda la Biblia, sobre lo que Dios llama bien y lo que llama mal.
En nuestra
época, en la que todo se relativiza y cada uno es tentado a tener su propia
opinión sobre el bien y el mal, necesitamos leer estos mandamientos y dejar que
su luz ilumine nuestro ser interior.
“Mira, yo he
puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Deuteronomio
30:15). “He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del
mal, la inteligencia” (Job 28:28). “Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás
para siempre” (Salmo 37:27).
(Los 11
miércoles siguientes podrá leer un comentario sobre «Los diez mandamientos»).
EDICIONES BÍBLICAS - (DEVOCIONAL "LA BUENA
SEMILLA")


