“Busqué
al Señor, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él
fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le
oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa
alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno el
Señor; dichoso el hombre que confía en él. Temed al Señor, vosotros sus santos, pues nada falta a los
que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan al
Señor no tendrán falta de ningún bien." Salmo 34:4-10
El mensaje fundamental que encontramos a
través de toda la Biblia es que Dios salva de la condenación eterna. No es que
Dios evita el sufrimiento, los problemas, el hambre y la prisión. En realidad
las pruebas que nos encontramos en esta vida son el producto de un mundo
corrupto y pecaminoso. Todo aquel que nace va a pasar inevitablemente por
pruebas y sufrimientos. Así les dijo Jesús a sus discípulos: “En el mundo
tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16:33).
En otras palabras: "Con seguridad ustedes tendrán problemas y sufrimientos
en este mundo. Pero sólo tienen que confiar en mí, pues ya he demostrado que
tengo más poder que el mundo que causará esas aflicciones."
Dios obra en medio de esas pruebas, y
milagrosamente protege y fortalece a sus hijos y hace que salgan victoriosos.
En el pasaje de hoy leemos: “Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de
todas sus angustias.” Dios no impidió que este hombre cayera en pruebas. Sin
embargo oyó su clamor en su hora de mayor necesidad “y lo libró de todas sus
angustias.” Por eso el salmista pudo declarar: “Gustad, y ved que es bueno el
Señor; dichoso el hombre que confía en él.”
Habrá ocasiones en las que Dios no permite
que nos sucedan cosas terribles, pero muchas veces el problema en el cual nos
encontramos es el medio que el Señor
utiliza para manifestarse en nuestras vidas de manera que lleguemos a conocerlo
íntimamente. Dios pudo haberle evitado a Daniel el foso de los leones
(Daniel 6). Pudo haberles evitado la cárcel a Pablo y a Silas (Hechos 16). Pudo
haberles evitado el horno de fuego a los tres jóvenes hebreos (Daniel 3). Pero
ninguno de ellos ni aquellos que les rodeaban hubieran conocido el poder y el
amor de Dios obrando en sus vidas. El Señor nunca ha prometido mantenernos
lejos de los lugares difíciles. Lo que él ha prometido es estar a nuestro lado
al atravesar esos lugares difíciles y allí, en medio de las dificultades,
darnos la victoria.
¿Estás en estos momentos en una situación
difícil? Pon tu confianza en Dios y él te ayudará. Él puede usar tu sufrimiento
para darte un carácter probado y un mayor crecimiento espiritual. Si tú pones
en él tu confianza, Dios te sacará de la prueba en total victoria. Confía en él
porque él siempre ha sido, es y será absolutamente fiel. Esta es la clave de una vida victoriosa, no la ausencia de problemas
sino la fe en quien puede resolver todos los problemas.
Una corta historia cuenta que un pequeño niño
iba en un avión comercial, el cual piloteaba su padre. El vuelo se iba
desarrollando normalmente, todo estaba muy tranquilo y en calma, cuando de
pronto a cierta distancia al frente del avión se divisó un área de tormentas
eléctricas a través de las cuales tendrían que pasar. Inmediatamente se
encendieron los letreritos indicando a los pasajeros que se pusieran los
cinturones de seguridad. Al mismo tiempo una aeromoza recorrió el pasillo para
asegurarse de que todos estaban siguiendo las instrucciones. Al llegar al
asiento del niño, ella notó que éste estaba dormido y con mucho cariño lo
despertó, y le dijo: “Mi amor, abróchate el cinturón porque vamos a pasar por
una zona de mucho peligro.” El niño la miró y le preguntó: “¿Es mi papá el que
va manejando el avión?” "Sí", le dijo ella. "Entonces no hay
problema", replicó el niño, y de nuevo cerró sus ojos.
¿Crees que si se presenta una prueba en tu
vida reaccionarías con la misma confianza en tu Padre celestial que este niño
tuvo en su papá? Si no es así, ora pidiendo al Señor que aumente y fortalezca
tu fe de manera que seas capaz de obtener la victoria en cualquier situación
que se presente por difícil que esta sea.
ORACIÓN. Padre
Santo, te ruego aumentes mi fe para que yo no dude un instante que tú estás a
mi lado en medio de la prueba, y que si tú eres por mí nadie puede estar contra
mí. En el nombre de Jesús, Amén.
ENRIQUE SANZ -
(DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")


