“En ese lugar había seis tinajas de piedra para
agua, como las que usan los judíos para el rito de la purificación, cada una
con capacidad de más de cincuenta litros.” Juan 2:6 (Leer Juan 2:1-11)
En la casa de
Caná había varias tinajas con agua para lavarse. Eran bastante grandes,
probablemente le llegaban a uno hasta la cintura, por lo que llenarlas de agua
llevaba un tiempo. Pero una vez que estaban llenas, las necesidades de la casa
quedaban satisfechas durante horas o días... aun cuando se celebrara un
casamiento con muchos invitados. Tinajas como esas eran valiosas; humildes,
pero muy útiles.
Y esa también
es una buena descripción de nosotros, ¿no es cierto? Humildes, pero útiles. O
al menos así lo deseamos. Sólo somos tinajas de piedra; no de oro o plata o
decoradas con joyas, o siquiera de cobre o bronce. Sin embargo, llenas de agua
(luego de mucho trabajo), útiles para tener en la casa.
No hay dudas
que esas tinajas bien podrían haber servido toda su vida útil sin que nadie les
prestara atención. Y así fue, al menos hasta que Jesús entró en escena.
"Llenen de
agua esas tinajas", dijo a los sirvientes. Y así lo hicieron. Hasta aquí,
nada fuera de lo común. Pero luego les dice: "Ahora saquen lo que está
allí, y llévenselo al catador". ¿Qué? ¡Nadie bebe del agua para lavar!
Pero obedecieron. Y ya sabemos cómo termina la historia: el agua para lavar se
había convertido en el mejor vino.
¡Qué sorpresa
para el novio, que sabía que en esas tinajas no debía haber vino! ¡Y qué
sorpresa para nosotros cuando Jesús toma el agua aburrida de nuestra vida
cotidiana, la convierte en el vino de la gracia y misericordia de Dios, y lo
pasa a través nuestro a quienes lo necesitan! "¡No fuimos hechos para
llevar eso!", protestamos. "¡Eso es demasiado bueno para
nosotros!" Y es cierto. Pero Jesús nos da el gran privilegio de ser los
portadores de su amor a los demás.
En esta época
de Cuaresma, derrama ese amor y misericordia a quienes te rodean: el amor y la
misericordia que Jesús te ha mostrado, incluso desde la cruz.
ORACIÓN: Señor, lléname con tu Espíritu Santo y
utilízame para que muchas personas más puedan ver tu gloria. Amén.
CRISTO PARA TODAS LAS N. - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


