“¿Quién eres
tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura…” Zacarías 4:7
(Leer: Zacarías 4:1-7)
¿Qué haces cuando una montaña se interpone en tu camino?
La historia de Dashrath Manjhi es inspiradora. Cuando su esposa murió porque no
pudo llevarla al hospital, Manjhi hizo lo que parecía imposible. Pasó 22 años
tallando una enorme abertura en una montaña, de modo que los otros aldeanos
pudieran llegar al hospital para que los atendieran. Antes de morir, el
gobierno de India lo condecoró por su logro.
A Zorobabel, unos de los líderes de Israel que volvió del
exilio, le habrá parecido imposible reconstruir el templo. El pueblo estaba
desanimado, sus enemigos se oponían y carecía de recursos o de un gran
ejército. Pero Dios envió a Zacarías
para que le recordara que la tarea requeriría algo mayor que un ejército
poderoso, fuerza individual o recursos humanos. Se necesitaría el poder del
Espíritu (Zacarías 4:6). Seguro de la ayuda divina, Zorobabel confió en que
Dios allanaría toda montaña de dificultad que se interpusiera en la
reconstrucción del templo y la restauración de la comunidad (v. 7).
¿Qué hacemos cuando hay una «montaña» delante de
nosotros? Tenemos dos opciones: confiar en nuestra fuerza o en el poder del
Espíritu. Cuando confiamos en su poder, la montaña se reducirá o tendremos la
fuerza y la constancia para cruzarla.
Señor, fortaléceme hoy para enfrentar las dificultades.
El poder humano es inadecuado para llevar a cabo los
propósitos de Dios.
(La Biblia en
un año: Génesis 46–48 — Mateo 13:1-30)
MARVIN WILLIAMS
- (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


