LA PERSECUCIÓN DEBERÍA PRODUCIR GOZO ESPIRITUAL
1. Puesto que la escritura nos conforta
una y otra vez en las pruebas y penurias que experimentamos en defensa de una
causa justa, podemos, por tanto, ser acusados de ingratos si no recibimos estas
pruebas de la mano de Dios con resignación y gozo espiritual, especialmente
desde que este tipo de aflicción, o cruz, es más propia de los creyentes. De
acuerdo a lo que dice Pedro, El Señor Jesucristo será glorificado por medio de
nuestro sufrimiento. Como para algunas mentes independientes un tratamiento
desdeñoso es más tolerable que cien muertes. Pablo nos advierte que no nos
espera solamente la persecución, sino también el reproche, porque, “Hemos
puesto nuestra esperanza en el Dios viviente”. En otro pasaje el apóstol nos
hace recordar que sigamos su ejemplo y vayamos “a través de la gloria y del
deshonor, de calumnia y de buena fama.
2. Por
otra parte, no se nos pide que estemos
alegres mientras nos sacudimos el sentimiento de pena y amargura. Los
santos no podrían experimentar ninguna paciencia en llevara la cruz, a menos
que no fuesen perturbados por la pena y afligidos por el sufrimiento. Por
ejemplo, si no hay apuros en al parte económica, o agonía en la enfermedad, o
dolor por ultrajes verbales, u horror en la muerte, ¿qué valor tendría el hecho
de mirar estas aflicciones con indiferencia? Sin embargo, puesto que cada una
de ellas, por medio de su propia amargura, humilla nuestro corazón como algo
muy normal, los cristianos fieles mostrarán su verdadera fortaleza resistiendo
y sobreponiéndose a su pena, sin importarles cuánto deban esforzarse para
conseguirlo. Estos hijos de Dios serán pacientes cuando sean provocados con
furia, y por el temor de Dios se abstendrán de responderles con arrebatos.
Manifestaran su gozo y guía cuando, al ser heridos y entristecidos por la pena,
descansen en la consolación espiritual de Dios. (Ver 1ª Ped. 4:14; 1ª Tim.
4:10; 1ª Cor. 6:8-9)
JUAN CALVINO - (DEV. "EL LIBRO DE ORO DE LA
VERD.")


