miércoles, 31 de enero de 2018

¿Está cerca el fin del mundo? 31 enero





Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” Mateo 24:3-8


En este pasaje Jesús estaba hablando con sus discípulos acerca de su regreso triunfal a la tierra, de los tiempos finales. Y ellos comenzaron a indagar, pidiéndole al Señor que les dijera alguna señal que indicara cuando llegaría ese momento. Dos mil años después todavía existe una gran incertidumbre en relación a cuando habrá de llevarse a cabo este grandioso evento. A través de los siglos, muchos “profetas” y “videntes” religiosos han pronosticado fechas exactas del fin del mundo, y una ocasión tras otra estas fechas han pasado sin que sucediera nada parecido a los pronósticos. Lo cierto es que nadie, absolutamente nadie sabe cuándo ocurrirá este acontecimiento, excepto Dios. Así lo aseguró Jesús en Mateo 24:36 cuando dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.”

Entre las señales, Jesús habla de hombres engañando multitudes haciéndose pasar por el Cristo. Últimamente hemos oído con bastante frecuencia acerca de hombres declarándose ellos mismos apóstoles, o profetas, o la reencarnación del apóstol Pablo e incluso algunos afirman ser el mismo Jesucristo. Y es lamentable ver las multitudes que creen sus mentiras. Habla también Jesús de "guerras y rumores de guerras" y de "pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares." Realmente no pasa un día en el que no vemos en la televisión o leemos en los periódicos alguna noticia acerca de guerras o matanzas en algún lugar del mundo, así como de terremotos, volcanes en erupción, inundaciones y otros fenómenos naturales. A todo esto, tenemos que añadir el caótico estado de la economía a nivel mundial, la multiplicación de los grupos radicales terroristas por todo el mundo, especialmente en el medio oriente, y la expansión del armamento nuclear a cada vez más países, algunos de los cuales amenazan constantemente con usarlos.

Al final del pasaje, Jesús menciona algo que es muy interesante: “Y todo esto será principio de dolores.” Cuando la mujer está próxima a dar a luz, comienza a sentir leves contracciones del útero. Esto es el principio de dolores. Pero a medida que pasa el tiempo y se acerca el momento del parto, los dolores y las contracciones se intensifican y se hacen cada vez más frecuentes. Estas señales indican que está próxima la llegada de la criatura. Finalmente se lleva a cabo el parto. Sin duda ha habido siempre guerras, y enfermedades, y hambres y terremotos. Pero la frecuencia y la intensidad con que han estado sucediendo en los últimos años estos fenómenos nos indican que muy probablemente estas son las señales a las que Jesús se refirió como preámbulo a su regreso.

Ciertamente todo parece indicar que el fin del mundo está cerca. No sabemos cuándo será, pero definitivamente será, porque lo dice la Biblia. Por eso debemos velar, debemos estar atentos, debemos vivir cada día como si fuera mañana el día en que Jesús va a llegar. No queremos que nos suceda como a las cinco vírgenes insensatas de la parábola, las cuales no prepararon sus lámparas con aceite y se quedaron fuera de las bodas. (Mateo 25:1-13). Queremos ser como las cinco vírgenes prudentes que tomaron sus lámparas y las prepararon con suficiente aceite, y cuando llegó el esposo entraron con él y disfrutaron de las bodas. Jesús termina esta parábola con un consejo que debemos tomar para nosotros: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”


ORACIÓN: Padre santo, te ruego me ayudes a vivir una vida que sea agradable a ti en todos los aspectos. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscarte día tras día, de adorarte, de obedecerte y de servirte. Que cuando tu Hijo Jesucristo venga de nuevo, me encuentre totalmente preparado para ese maravilloso encuentro. En el nombre de Jesús, Amén.



ENRIQUE SANZ - (DEVOCIONAL "DIOS TE HABLA")









TRADUCCIÓN