“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá
si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.” Juan 7:17 (Lea:
Juan 7:1-24)
¿Se pregunta
usted alguna vez si Jesús es realmente quien afirma ser? ¿Le cuesta a usted
trabajo en ocasiones entender lo que está diciendo en estos tremendos pasajes,
especialmente en el evangelio de Juan? Si es ese el caso, Él le está diciendo a
usted lo que hacer: practique usted lo que Él dice; obedezca a Sus palabras;
arrepiéntase usted de sus pecados. Acuda usted a Él y dependa de Su
misericordia. Crea usted en Su perdón y salga usted en obediencia y trate a las
personas tal y como Él dice que debe usted de hacerlo. Entonces sabrá usted con
un conocimiento interior que nadie puede quitarle a usted que lo que Él dice es
la verdad, porque Su enseñanza concuerda con la realidad que está usted viendo
al ver cómo obra Dios por medio de usted.
Este es un
principio que se aplica a toda la vida, y usted aprende poniéndolo en práctica.
Un médico puede aprender todo lo que le puedan enseñar los libros de medicina,
pero hasta que no se valga de sus manos para hacer operaciones o para recetar
medicinas a las personas que están enfermas, no aprenderá nunca realmente. Lo
mismo se aplica a cualquier especialidad: usted aprende practicando lo
aprendido. Cuando hace usted lo que dice Jesús, empieza usted a entender con
una profunda convicción que Él sabe de qué se trata la vida.
Esto explica el
fenómeno de ciertas personas que se vuelven cristianas, algunas de ellas al
principio, otras al final de su vida, practicando en seguida lo que han
aprendido y creciendo de una manera sorprendentemente rápida. Se convierten en
personas adultas, capaces, bien amoldadas, al parecer de un día para otro,
mientras que otras personas que siguen las enseñanzas de las Escrituras durante
años enteros dan la impresión de no crecer de ninguna manera y continúan
todavía como si fuesen aún niños en su comportamiento, emocionalmente turbados,
ansiosos, dominados por el temor. Esto es debido a que no están haciendo lo que
oyen, pero los que ponen en práctica la verdad que han escuchado empiezan a
crecer de inmediato.
En Washington,
D. C., conocí hace años a un general de marina duro, uno de esos personajes
tenaces, autosuficientes, que estaba acostumbrado a dar órdenes. Después de
retirarse se volvió cristiano, creciendo con una rapidez asombrosa. Todas las
personas que le conocieron fueron testigos del cambio. Le respetaban como lo
habían hecho siempre, pero descubrieron en él una compasión, una comprensión y
una paciencia que se desarrollaron como nunca las había tenido con
anterioridad. Cuando pregunté a uno de los dirigentes cristianos por qué esto
era cierto, me contestó: “Cuando el general Silverthorn oye algo de las
Escrituras, lo obedece de inmediato”. Ese es el motivo por el que creció tan
rápidamente.
A pesar de
esto, algunas personas que han estado expuestas al evangelio durante años dan
la impresión de no haber crecido. Después de años enteros de haber estado bajo
el ministerio de las Escrituras, ¡todavía creen que la epístola es la esposa de
un apóstol! Yo me siento agradecido a las muchas personas que conozco que han
puesto en práctica lo que han aprendido. Esto es un gran estímulo, viendo con
la rapidez que crecen, volviéndose fuertes de manera que pueden soportar y
resolver los problemas de la vida.
ORACIÓN. Señor, te doy gracias por Tus claras
enseñanzas sobre la vida. Perdóname por mis engaños a mí mismo, mis falsedades,
mis mentiras a mí mismo. Haz que pueda seguir confiando en Tu palabra,
entendiéndola e intentando obedecerla, para que pueda aprender lo que realmente
dice.
APLICACIÓN PARA LA VIDA. ¿Se pregunta
usted si Jesús fue realmente quien dijo ser? ¿Le cuesta a usted a veces trabajo
entender lo que Él está diciendo en las Escrituras?
RAY STEADMAN - (DEV. "EL PODER DE SU
PRESENCIA")


