“Esta es la justicia de Dios por medio de la fe en
Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción” Romanos 3:22 (Leer:
1 Samuel 26:1-9)
A un empleado
de una tienda por departamentos, lo atraparon a la hora de salida de su turno
laboral, pues había robado varios pantalones.
Cuando le preguntaron, ¿por qué has cometido este crimen?, el joven
respondió de forma natural: “En realidad no robe, fue tan sólo una
compensación, pues el dueño no me paga muy bien y con esto esperaba poder
completar lo que merezco que me paguen”. Esa es una razón superficial para
explicar su conducta pecaminosa.
En el pasaje
que leímos en 1 de Samuel, el rey Saúl perseguía a David. Una noche David y sus amigos entraron en el
campamento de Saúl, y se dieron cuenta que el rey y sus hombres se encontraban
en un profundo sueño. En ese momento Abisai solicitó el permiso de David para
matar a Saúl, con el argumento de que esa era una “oportunidad” que Dios había
concedido para deshacerse de su enemigo. David pudo haber aceptado la propuesta,
sin duda en su mente aun recordaba la vez anterior en que pudo haber matado a
Saúl. En aquel momento Saúl lloró al enterarse de la misericordia de David, y
llegó a declarar que David era apto para ser el próximo rey de Israel, y por un
tiempo incluso abandonó la persecución contra él.
Pero para este
momento Saúl había borrado de su mente aquella misericordia mostrada por aquel
joven. Quizás David pudo pensar: “Lo perdoné una vez, Dios me está otorgando
una segunda oportunidad para eliminarlo”. David quitó de su mente ese
pensamiento, pues sabía que no era bueno matar al hombre que había sido ungido
por Dios para que fuera rey de Israel, es por ello que no hizo esa maldad.
1. Quizás te han tratado injustamente y
eso hace que sea sencillo pensar que mereces vengarte de tu enemigo, haciéndole
cosas peores que las que esa persona te ha hecho a ti. Cuando estés frente a
esta tentación, no cedas a ella, recuerda a David, haz lo correcto.
2. Cuando pidas justicia para ti,
recuerda que tú fuiste perdonado, y debido a ello, Dios no te aplicó lo que en
verdad merecías.
MD/HG -
(DEV. PROVERBIOS: “SABIDURÍA DIVINA PARA LA VIDA DIARIA”)


