“Por lo cual Dios también le exaltó
hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al
nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la
tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.” Filipenses
2:9-11
La Navidad fue
el más triunfante de los contratiempos para Dios. Él siempre se ha deleitado en
mostrar su poder a través de una aparente derrota, efectuando retiradas
tácticas para obtener victorias estratégicas.
José recibió en
un sueño la promesa de gloria y poder (Génesis 37:5-11), pero para alcanzar esa
victoria tendría que volverse esclavo en Egipto. Y como si eso fuera poco,
cuando las circunstancias mejoraron gracias a su integridad, lo convirtieron en
algo peor que un esclavo: un prisionero.
Sin embargo,
todo estaba planeado. Allí en la prisión conocería al copero del Faraón, quien
finalmente lo llevaría a la corte del Faraón, quien le otorgaría autoridad
sobre Egipto. ¡Vaya que fue un inesperado camino hacia la gloria!
Así son los
designios de Dios -incluso para su Hijo-. Se despojó de sí mismo y tomó la
forma de un esclavo. Peor aún que un
esclavo -un prisionero- y fue ejecutado. Pero al igual que José, conservó
su integridad. «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió
el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda
rodilla» (Filipenses 2:9-10).
Estos son los
designios de Dios también para nosotros. Nos ha prometido gloria si padecemos
con él (Romanos 8:17). El camino hacia arriba es para abajo. La ruta hacia
adelante es para atrás. El camino de la victoria es a través de los
contratiempos asignados divinamente. Estos siempre parecerán y se sentirán como
fracasos.
No obstante, si
hay algo que José y Jesús pueden enseñarnos en esta Navidad, es que ¡«Dios lo
encaminó a bien»! (Génesis 50:20). Como dice la canción:
"Ustedes, santos
temerosos, tomen nuevo aliento
Las nubes que
tanto los atemorizan
Llenas de
misericordia están y romperán en su momento
En una lluvia
de bendiciones."
JOHN PIPER - (Dev. tomado del libro “JOSÉ Y JESÚS: LOS
RETROCESOS EXITOSOS DE DIOS")


