“En ese momento cayó fuego de parte del Señor, y
consumió el toro que allí se ofrecía, y la leña, las piedras, y hasta el polvo,
¡y aun secó el agua que inundaba la zanja!” 1 Reyes 18:38
En Etiopía hay
un dicho que dice: "Hay tres cosas que no se pueden hacer: arar el cielo,
freír agua, y acusar al Rey".
Es un buen
dicho, aunque no totalmente cierto. El cielo es arado por los relámpagos. El
agua puede ser frita en una sartén, y un rey puede ser acusado por sus errores.
Es claro que
hay quienes preguntarán: '¿Acaso el fuego puede consumir el agua?' Es una
pregunta práctica a la cual el sentido común contesta con un: 'Imposible, es al
revés. El fuego es capaz de quemar casi cualquier cosa, excepto la piedra y el
agua'. Es por ello que, cuando en algunos países sub desarrollados se produce
un incendio en una zona donde no hay mucha agua disponible, el fuego puede
arder durante meses causando tremendos daños.
En la historia de la humanidad, sólo una vez vemos
que el fuego consumió el agua. Fue la vez en que el profeta Elías se
batió en duelo con los profetas de Baal, diciéndoles: "El Dios que
responda y envíe fuego sobre el altar, que sea reconocido como el verdadero
Dios." La historia nos dice que 450 profetas de Baal oraron a su dios
pidiéndole que les contestara, pero sin resultados.
Entonces Elías
oró, diciendo: "Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, demuestra
hoy que tú eres el Dios de Israel y que yo soy tu siervo, y que solamente hago
lo que tú me has ordenado hacer. ¡Respóndeme, Señor, respóndeme! ¡Que tu pueblo
reconozca que tú, Señor, eres Dios! En ese momento cayó fuego de parte del
Señor, y consumió el toro que allí se ofrecía, y la leña, las piedras, y hasta
el polvo, ¡y aun secó el agua que inundaba la zanja!" (1 Reyes 18:36-38).
Entonces, si
Dios así lo quiere, el fuego puede consumir el agua... y si Dios así lo quiere,
un pecador perdido puede ser salvo.
ORACIÓN: Señor Dios, Creador del cielo y de la
tierra, ayúdanos a comprender tu providencia infinita y tu poder capaz de hacer
milagros no sólo para Elías, sino también para nosotros. En el nombre de Jesús.
Amén.
Biografía del
autor: Esta devoción ha sido escrita por Behanu Moges, Director de la Oficina
de Cristo Para Todas Las Naciones en Etiopía.
BEHANU MOGES - (DEV. “ALIMENTO DIARIO”)


