“…cada uno
es un miembro al servicio de los demás.” (Romanos 12:5 BLP)
Bob Buford era
un próspero hombre de negocios que sintió que Dios le llamaba a cierto
ministerio. Pero no estando totalmente seguro decidió tantear el terreno.
Reunió a un grupo de pastores de grandes iglesias para ver si estos se podían
beneficiar de su experiencia en el mundo empresarial. El costo de hacer esto
fue bajo, de modo que de no resultar nada, podría centrar su búsqueda en otra
cosa. Si hubiera dejado su puesto de director general de una empresa y se
hubiera dedicado a trabajar en la iglesia tal vez habría perdido su llamado y
puesto en peligro las posibilidades de seguir buscando. Al hacerlo como lo
hizo, hoy tiene un ministerio con repercusiones mundiales.
Ahora bien, no
puedes eludir tus compromisos adquiridos, así sin más. Amós llevó a cabo su formación de profeta mientras continuaba con su
trabajo de pastor de ovejas. Pablo siguió haciendo tiendas mientras
plantaba iglesias. Discernir la voluntad de Dios requiere tiempo y paciencia, y
la mayoría de nosotros tiene facturas que pagar y familias que mantener. Por lo
tanto, no dejes tu empleo, pero al mismo tiempo tantea el terreno. Recuerda que
no estás solo y que Dios desea tu éxito más que tú. Cuando sientas que Él te ha
dado luz verde, pisa ligeramente el acelerador y avanza. El dramaturgo Arthur
Miller comentó: “No es bueno quedarse en un trabajo que sabes no se adecúa a
tus capacidades … Dios no te puso en esta tierra para malgastar los años en tareas
que no cumplen Su deseo ni propósito para tu vida, por muy bien que te paguen
por ellas”.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


