“Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá
el justo, y será levantado.” Proverbios
18:10 (Leer: Proverbios 18:4-12)
Mientras caminábamos por un parque de la ciudad, mi hijo
y yo nos encontramos un par de perros sueltos. Aparentemente, los dueños no se
dieron cuenta de que uno de ellos había empezado a intimidar a mi hijo, quien
trataba de espantarlo, pero lo único que lograba era que el animal lo molestara
cada vez más.
Al final, se asustó tanto que salió corriendo, pero el
perro lo perseguía. La persecución siguió hasta que grité: «¡Corre hacia mí!».
Mi hijo retrocedió y se calmó; el perro, entonces, decidió seguir con sus
travesuras en otra parte.
Hay momentos en
la vida cuando Dios nos llama y nos dice: «¡Corre hacia mí!». Algún problema
nos pisa los talones. Cuanto más rápido y
lejos vamos, tanto más trata de atraparnos. No podemos deshacernos de él.
Tenemos demasiado miedo de dar la vuelta y confrontar la dificultad por nuestra
cuenta. Pero la realidad es que no estamos solos. Dios está allí, dispuesto a
ayudarnos y tranquilizarnos. Lo único que tenemos que hacer es alejarnos de lo
que nos asusta y caminar en dirección a Él. Su Palabra afirma: «Torre fuerte es
el nombre del Señor; a él correrá el justo, y será levantado.» (Proverbios
18:10).
Querido Señor, tú eres el Príncipe de paz. Necesito esa
clase de paz que solo tú puedes dar. Ayúdame a volverme a ti en mis
dificultades.
Dios es nuestro refugio en tiempos de dificultad.
(La Biblia en
un año: Tito 2:1-15)
JENNIFER BENSON
S. - (DEVOCIONAL “NUESTRO PAN
DIARIO")


