“El pueblo se juntó alrededor del
tabernáculo de reunión. Ellos murmuraron en contra de Moisés y Aarón e incluso
se culpaban unos a otros diciendo: ‘Es tu culpa’. La plaga había comenzado y
multitudes morían. Aarón tomó el incensario desde el altar de Dios y corrió en
medio de la congregación. Mientras estaba allí, entre los vivos y los muertos, a favor
del pueblo, la mortandad se detuvo” (Ver Números 16:41-48).
Vemos en este
pasaje una imagen poderosa e importante de gran parte de la Iglesia moderna de
hoy -y de nosotros mismos- buscando perpetuamente permanecer dentro, en el
“tabernáculo de reunión”, encerrados en una mentalidad de “nuestras necesidades
son tan grandes y la gente de afuera, los paganos, los que 'no son salvos' son
tan malvados.”
CRISTIANOS
EGOCÉNTRICOS.
La congregación
egocéntrica se queda dentro, sin tiempo, energía o pasión para llevarla hacia
afuera debido a las batallas que se desarrollan dentro de las cuatro paredes de
la iglesia. El ritual religioso le ha puesto el pie en el cuello a cualquier
iniciativa redentora y la iglesia se está muriendo. Los clichés han reemplazado
a la pasión. El racionalismo ha ahogado
a la revelación. Hay una jerarquía religiosa, pero no hay verdaderos héroes.
Los discípulos
estaban en el Monte de la Transfiguración de pie en la presencia de Jesús. La
gloria de Dios los rodeó en medio de una revelación profética asombrosa. Pedro
anunció triunfalmente lo que tristemente se convirtió en el clamor de la
congregación, el himno para cientos de miles de creyentes modernos: “Es bueno
que nos quedemos aquí. Construyamos tres tabernáculos para morar y permanecer
aquí.”
SE UN HÉROE
PARA DIOS.
El pueblo
quería permanecer en “el tabernáculo de reunión” y Pedro quería morar en el
Monte de la Transfiguración. Sin embargo, al pie de la montaña, hay un hombre
atormentado y cautivo, desesperado y abandonado por todos, que necesita que un
héroe descienda de la montaña para traerle liberación.
CARTER CONLON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


