“Renueva un
espíritu recto dentro de mí” Salmo 51:10
Si el que se ha apartado del Señor, tiene todavía un átomo de vida, gemirá
deseando su restauración. En esta renovación se requiere el mismo ejercicio de
gracia que se necesitó en nuestra conversión. Entonces tuvimos necesidad de
arrepentimiento, y ahora también lo necesitamos. Ahora como entonces
necesitamos fe para acercarnos a Cristo. Ahora como entonces necesitamos una
palabra del Altísimo, una palabra de los labios del Amado que ponga fin a
nuestros temores. Ningún hombre puede ser renovado sin una manifestación del
poder del Espíritu Santo, que sea tan real y verdadera como la que sentimos al
principio, porque la obra es muy grande, y la carne y la sangre incomodan ahora
como incomodaron antes. ¡Oh cristiano!,
que tu debilidad personal sea para ti un
poderoso motivo para que ores a tu Dios fervorosamente, pidiéndole ayuda.
Recuerda que cuando David se sintió impotente, no se cruzó de brazos ni
cerró los labios, sino fue apresuradamente al trono de la gracia con esta
plegaria: “Renueva un espíritu recto dentro de mí”. Que la doctrina de que sin
ayuda no puedes hacer nada, no te haga dormir, sino te sirva, más bien, como un
aguijón en tu costado, que te conduzca con gran diligencia al fuerte Auxiliador
de Israel. ¡Ojalá tengas la gracia de suplicar a Dios como si suplicases por tu
misma vida, diciendo: “Señor, renueva un espíritu recto dentro de mí”! El que
sinceramente pide a Dios que le conceda esto, demostrará su honestidad usando
los medios por los cuales obra Dios. Permanece mucho en oración; aliméntate
mucho de la Palabra de Dios; mata las concupiscencias que te apartaron de Dios.
Observa diligentemente al pecado en todo intento de futura sublevación. El
Señor tiene sus propios caminos; siéntate junto a ellos, y, cuando él pase por
allí, estarás preparado. Prosigue en todos los medios de gracia que nutrirán y
fortificarán tu débil vida.
CHARLES
SPURGEON - (Dev. “LECTURAS MATUTINAS”)


