Año 1 - Semana: 44 - Día: 1
LEE Juan 4:43-54
– El
problema de la muerte.
MEDITA. Uno puede comprender la desesperación de este padre al ver
a su hijo enfermo; “estaba a punto de morir.” (47)
Jesús nos encuentra en nuestra desesperación. Es muy probable que su lugar en la
sociedad le hubiera abierto las puertas a los servicios médicos de la época.
¿Estaría frustrado con los médicos y fue a Jesús como última opción? Lo cierto
es que vino y Jesús no lo ignoró. Dios no ignora nuestra desesperación.
Jesús nos desafía a pensar en lo importante (48). Alguno de nosotros, al
escuchar las palabras de Jesús en el versículo 48, podría haber reaccionado con
fastidio: “¡no tengo tiempo para considerar cuestiones de religión; mi hijo se
está muriendo!” Situaciones límites como éstas pueden hacernos pensar en el
problema o pueden abrir nuestro corazón delante de Dios. En el fondo, Jesús
estaba preguntándole “¿Qué pasaría si tu hijo no sanara?”
Jesús nos ayuda a creer. El padre creyó en Jesús antes de verificar si el
milagro había ocurrido. La afirmación de Jesús fue con autoridad y el hombre no
tuvo dudas, simplemente regresó a su casa. En él se había producido la fe
independientemente del milagro. Una vez en su casa y habiendo confirmado que el
milagro había ocurrido, su fe generó fe en toda su familia. (53)
APLICA. ¿Cuál es tu reacción típica ante las
situaciones límites o difíciles de la vida? ¿Es Dios tu último recurso o es la
primera persona a quien le cuentas tu dolor y tu problema? ¿Qué has aprendido
en situaciones similares a ésta?
ORA. Gracias Señor por estar presente en medio de mis angustias y
situaciones difíciles.
UNIÓN BÍBLICA INTERN. - (Dev. “ENCUENTRO CON DIOS”)


