“Como el hierro se afila con el hierro, así un
amigo se afila con su amigo” (Proverbios 27:17 NTV)
Cuando dejas de
desarrollarte, dejas de disfrutar de tus compañeros y socios. Casi siempre se
trata de un síntoma más de la falta de crecimiento y está estrechamente
relacionado con tu falta de influencia. Cuando tú eres el “resuelve-problemas”,
todos te buscan. Buscan tu consejo y experiencia en una infinidad de asuntos.
Pero una vez que te estancas, la atención se centra en otra persona. El
desarrollo personal te lleva a centrarte en las personas y viceversa. Entonces,
¿qué hacer para seguir reciclándote? Empieza a polinizar a diestra y siniestra.
Las abejas se pasan la vida yendo de flor en flor llevando polen de un lugar a
otro. ¿El resultado? ¡Crecimiento! Al propagar sin cesar el polen por todo el
jardín, aparecen más plantas con flores y el entorno se vuelve más bonito. En la vida, polinizar significa extraer
información valiosa de múltiples fuentes y exten-derla de varias formas a
distintas personas. Así que comienza a buscar soluciones en sitios
inesperados.
Pablo escribió:
“Te recomiendo que avives ... el don de Dios que recibiste” (2ª Timoteo 1:6);
de lo contrario, quedará inactivo y te aburrirás. Dedica un tiempo cada día a
mejorar en lo personal. Descubre dónde se te ocurren las mejores ideas y acude
a ese lugar o ese estado de ánimo periódicamente. Levántate antes, aprovecha el
descanso del mediodía, no enciendas la televisión por la noche. El tiempo y el
lugar son lo de menos; lo que cuenta es que lo cumplas. Eugene S. Wilson dijo:
“Solo los curiosos aprenden y solo los resolutos superan los obstáculos del
aprendizaje. El coeficiente inquisitivo siempre me ha interesado más que el
coeficiente intelectual”. Muchas veces la curiosidad innata te aportará más que
la inteligencia. En resumen, para poder triunfar tendrás que tomarte en serio
tu desarrollo personal.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


