“Construye una baranda alrededor de la azotea, no
sea que alguien se caiga de allí” (Deuteronomio 22:8 CST)
Cada vez
abundan más los sitios web pornográficos. Estos aparecen en tu pantalla
inesperadamente, fruto de estrategias inteligentes de márketing. Eso explica
por qué hay niños de hasta ocho años adictos a la pornografía y a los sitios
web, activos en plena noche cuando los padres están durmiendo. Pero esos sitios
también los visitan adolescentes y adultos. Por eso, no solo es asunto de
padres sino de todo aquel en el frente de batalla de la pureza moral. Chuck
Swindoll escribió en su libro Getting Through the Tough Stuff (Superar las
cosas difíciles): “Uno de cada dos de los
asistentes a la iglesia está implicado activamente en el porno de
Internet. (¿Te deja de piedra?). Nueve de cada diez niños han sido expuestos a
él, la mayoría por casualidad, mientras usaban la red para hacer sus deberes
escolares. El treinta y siete por ciento
de los pastores dice que el porno en Internet es una de sus luchas cotidianas.
“La mayoría
está expuesta a la pornografía por ventanas emergentes, emails indeseados y
enlaces a páginas web con nombres aparentemente inofensivos. Cuando aparece una
imagen seductora, es difícil resistir la tentación, especialmente para los
hombres. Internet se ha vuelto algo fundamental de nuestras vidas. Gran parte
es buena, pero otra gran parte destructora. Por tanto, como cristianos es
nuestra responsabilidad protegernos de los peligros inherentes al uso de
Internet”. Dios ordenó a los israelitas: “Construye una baranda alrededor de la
azotea, no sea que alguien se caiga de allí” (Deuteronomio 22:8 CST). Incluso
el apóstol Pablo reconoció no estar libre de quedar “descalificado” como líder
en la obra de Dios (véase 1ª Corintios 9:27). Entonces, la palabra de hoy para
ti es: Cuidado con lo que miras.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


