“… Aarón y Hur
sostenían [las] manos [de Moisés], el uno de un lado y el otro de otro…” Éxodo 17:12
(Leer: Éxodo 17:8-16)
Los 30 compañeros de quinto grado y sus padres miraban
mientras Mi’Asya caminaba nerviosa hacia la plataforma para hablar en la
ceremonia de graduación. Cuando el director acomodó el micrófono a la altura de
la niña, ella se puso de espaldas a la audiencia. La multitud susurraba
palabras de ánimo: «Vamos, querida, puedes hacerlo». Pero Mi’Asya no se movió.
Entonces, una compañera pasó al frente y se paró junto a ella. Con el director
de un lado y su amiga del otro, los tres leyeron juntos el discurso. ¡Qué
hermoso ejemplo de respaldo!
Moisés necesitó ayuda y respaldo durante una batalla
contra los amalecitas (Éxodo 17:10-16): «Y sucedía que cuando alzaba Moisés su
mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec» (v.
11). Cuando Aarón y Hur vieron lo que sucedía, se pararon al lado de Moisés,
«el uno de un lado y el otro de otro», y
le sostenían las manos cuando se cansaba. Con el respaldo de ellos, al amanecer
llegó la victoria.
Todos necesitamos respaldarnos mutuamente. Como miembros
de la familia de Dios, tenemos innumerables oportunidades de animarnos unos a
otros en nuestro andar de fe. Además, Dios está en medio de nosotros concediéndonos
su gracia para hacerlo.
¿A quién puedes ayudar hoy? Si necesitaras ayuda, ¿a
quién podrías pedírsela?
Una chispa de ánimo puede encender la esperanza.
(La Biblia en
un año: Hechos 13:26-52)
ANNE CETAS - (Devocional “NUESTRO PAN DIARIO")


