“El que cree en el hijo tiene vida eterna” Juan 3:36
Dejando a un
lado cuantas malas decisiones hayas podido tomar en el pasado, una buena
decisión te puede redimir: rendir tu vida a Cristo y seguirlo. Un escritor
expresó: “¿Alguna vez te has preguntado por qué había dos cruces junto a
Cristo? ¿O por qué Jesús estaba en el medio? Esas dos cruces simbolizan uno de
los mayores regalos de Dios, el regalo del libre albedrío. Los dos delincuentes
tenían mucho en común, ya que fueron condenados por el mismo sistema,
sentenciados a la misma muerte, rodeados por la misma multitud e igual de
próximos a Cristo. De hecho, comenzaron con el mismo sarcasmo, puesto que los
dos injuriaron a Jesús. Pero uno cambió; y dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando
vengas en tu Reino”. Jesús le respondió: “De cierto te digo que hoy estarás
conmigo en el paraíso” (Lucas 23:42-43).
Nos alegramos de que este ladrón pudiera cambiar,
pero no debemos olvidar al que no lo hizo. Hay veces en que Dios envía
truenos para asustarnos y otras en que envía bendiciones como alicientes. Pero
también hay veces cuando Dios no envía nada más que silencio mientras respeta
nuestra libertad de escoger dónde pasar la eternidad. No hay mayor privilegio
que ser libres para elegir. Piensa en el ladrón que se arrepintió. Aunque
sepamos poco de él, sabemos que al final sus malas decisiones fueron redimidas
por una única buena: ¡Eligió a Cristo!”. Y tú también puedes tomar esa decisión
hoy. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36).
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


