El propósito de
Dios para cada uno de sus hijos es que nos rindamos al gobierno y autoridad del
Espíritu Santo.
“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el
Espíritu” (Gálatas 5:25). En otras palabras: “Si Él vive en ti, ¡déjalo
dirigirte!”
Quiero
mostrarles lo que significa caminar en el Espíritu. Yo aún no he llegado a este
glorioso caminar, pero, ¡estoy ganando terreno!
Hemos oído la
expresión “andar en el Espíritu” durante toda nuestra vida, pero ¿qué significa
en realidad? Creo que el capítulo 16 de Los Hechos es uno de los mejores
ejemplos de lo que quiere decir andar en el Espíritu Santo.
El Espíritu
Santo provee de instrucciones detalladas, absolutas y claras a aquéllos que
andan en él. Si usted anda en el Espíritu, entonces no anda en confusión, sus
decisiones no están nubladas.
Los primeros
cristianos no caminaban en confusión. Ellos eran guiados por el Espíritu en
cada decisión, ¡cada paso, cada acción! El
Espíritu les hablaba y los dirigía en cada momento. No se tomaba ninguna
decisión sin consultarle a Él. El lema de la iglesia a lo largo del Nuevo
Testamento era: “¡El que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu
dice!”
Comencé
ministrando en la ciudad de Nueva York porque el Espíritu Santo me lo dijo
claramente: “Anda a la ciudad de Nueva York y levanta una iglesia”. Y me dijo
cuándo venir. Ni el diablo ni sus demonios podían moverme de esta convicción,
porque el Espíritu me había dado instrucciones detalladas. Recuerdo estar
parado entre Broadway y la Séptima Avenida, llorando y levantando mis manos. El
Espíritu Santo me dijo: “En esta misma área Yo voy a levantar una iglesia.
Obedéceme, David. ¡Comienza una iglesia en la ciudad de Nueva York!” La Iglesia
Times Square no es un accidente. ¡Es el resultado de instrucciones claras y
detalladas del Espíritu Santo!
DAVID WILKERSON - (DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


