“Los preceptos del Señor son rectos...” (Salmo 19:8
CST)
Observa:
1) “Los preceptos del Señor son rectos...” (Salmo 19:8 CST). Cuando leemos escritos de
personas como Platón y Shakespeare el efecto de sus palabras depende de nuestra
cultura y situación personal. Para algunos, sus palabras instruyen y
entretienen, mientras que a otros les resultan indiferentes o hasta aburridas.
Podemos decir que los dichos de estas personas son intrínsecamente neutros;
pero no las Palabras de Dios, porque éstas son fuentes de luz y calor que
irradian energía espiritual. La Palabra de Dios es dinámica y transmite una
energía transformadora que cambia a cualquiera que vive en su “entorno”.
2) “...Los juicios del Señor son verdaderos...” (v. 9 LBLA).
La palabra hebrea para “verdadero” es sinónima de “certidumbre, sinceridad y
fidelidad”. Puedes estar totalmente seguro de que la Palabra de Dios es fiable.
Te garantiza que Dios dice la verdad y cumple lo que dice. Puedes aferrarte a
cada sílaba. Dicho de otro modo, puedes vivir “de toda palabra que sale de la
boca de Dios” (Mateo 4:4).
3) “...Tus enseñanzas previenen de todo peligro a
quienes Te respetan. Los que Te obedecen serán recompensados” (Salmo 19:11
PDT). La Palabra de Dios es mucho más que una mera lista de reglamentos. Es
como un radar que te avisa cuando corres el peligro de salirte del camino y
meterte en problemas. La conciencia por sí sola no basta. “¿Cómo puedo conocer
todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas...
¡No permitas que estos pecados me controlen!” (v. 12-13 NTV). Si obedeces la
Palabra de Dios, tendrás “gran recompensa” (Hebreos 10:35 LBLA).
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


