En ningún otro reino
Dios reina tan supremamente y tan poderosamente como en su propio reino -el
reino que Él ha establecido en el corazón de su pueblo-.
Jesús dijo: “porque he aquí el reino de Dios está
entre vosotros” (Lucas 17:21). Y es dentro de este reino -el reino de
nuestros corazones- donde Cristo reina supremamente sobre Su pueblo,
guiándonos, sanándonos, y gobernando nuestras acciones y conducta.
“Lo dilatado de su
imperio y la paz no tendrán límite.” (Isaías 9:7). Este versículo habla del
reino sin fin de Jesús por toda la eternidad. Pero también tiene otro
significado muy significativo: Siempre debemos incrementar nuestra sumisión a
la autoridad de nuestro rey.
¿Puedes decir
honestamente que día tras día el gobierno de Jesús se está incrementando sobre
ti? ¿Estás trayendo tu comportamiento más y más bajo la autoridad de Jesús?
Te preguntarás: “Si
Jesús está en el cielo, gobernando con toda autoridad a la mano derecha del
padre, ¿Cómo lo hace para gobernar su reino aquí en la tierra?”. Encontramos la
respuesta en el libro de Hebreos, donde el autor nos dice que en el Antiguo
Testamento Dios habló a su pueblo a través de profetas. Pero hoy el Señor ha elegido hablarnos a través de su Hijo.
“Dios, habiendo hablado
muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero
de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Hebreos 1:1-2).
Jesús es el mensaje explícito
de Dios para nosotros -la divina palabra hecha carne-. A su vez, el Padre ha
enviado a nosotros el Espíritu Santo para recordarnos las palabras que Jesús
habló mientras estuvo en la tierra. Por lo tanto, Jesús nos gobierna por la
palabra de Dios escrita y revelada. La Biblia es el cetro de nuestro gobernante, a
través del cual nos da a conocer su palabra.
Si deseas oír el
testimonio de un hombre que fue gobernado por la palabra de Dios escrita, busca
en el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra
ti.”
DAVID WILKERSON -
(DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


