"Escucha el consejo... así serás sabio..." Proverbios 19:20
Quizás seas muy bueno
en lo que haces. Es posible que incluso seas mejor que los demás; sin embargo,
sin la ayuda de otros no podrás llegar a desarrollar todo tu potencial. Sin un
buen consejero, no lo conseguirás, es imposible. ¿Por qué un tenista de clase
mundial necesita un entrenador, especialmente alguien que no es tan bueno en la
pista como él? André Agassi responde a la pregunta: "El tenis necesita
ajustes muy sutiles pero cruciales para ganar, y mi entrenador Gill es la
persona más apta para hacerlos. A medida que pasa el tiempo, más lo
necesito". ¿Por qué? Porque la edad y la experiencia por sí solas no te
hacen mejorar necesariamente; lo que suele ocurrir es que te adentran más en la
rutina y consolidan los errores. En la
vida, como en el deporte, nunca alcanzas un punto donde no necesites de un buen
consejo.
Con todo y con eso,
muchos tenemos el falso concepto de que como dirigimos a otros no necesitamos
que nadie nos dirija. Erramos en medirnos con otros en lugar de considerar el
potencial que Dios nos ha dado; al hacerlo, nunca llegaremos a ser lo que
podríamos haber sido. Es importante evaluarse a sí mismo, pero crucial recibir
una evaluación externa. Un buen entrenador mide tu rendimiento basado en tus
capacidades, no en las de nadie más. Y puesto que sabe de qué eres capaz, te
empujará para que des lo mejor de ti. Los buenos entrenadores siempre te están
observando mientras entrenas y no viven sentados en la oficina escribiendo
informes. El motivo es que ellos están comprometidos personalmente con tu
éxito, y si ganas, ellos también ganan. Ruth necesitó a Noemí, y Timoteo a
Pablo. ¿Quién te aconseja a ti?
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


