“Seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Levítico 11:45
La vida
cristiana pudiera resumirse en esta declaración: Ser imitadores de Dios. Jesús
dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos
es perfecto” (Mt. 5:48). El apóstol Pedro reiteró esa norma elevada cuando
dijo: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
Cuanto más se conoce a Dios, tanto más se
entiende quién Él quiere que seamos, de modo que lo primero
que el creyente debe procurar es conocer a Dios (Fil. 3:10). Eso puede lograrse
solo cuando estudiamos el carácter de Dios como se revela en las Escrituras.
JOHN MACARTHUR
- (Devocional "LA VERDAD PARA HOY”)


