viernes, 13 de junio de 2014

Pensamientos de calma para los iracundos (2) 13 junio




"De aquel día en adelante Saúl miró a David con recelo"  1 Samuel 18:9


La persona de temperamento irascible:


1) Crea una barrera entre ella y sus seres queridos. Esaú tuvo tanto resentimiento contra su hermano, que quiso matarlo. Cuando su madre Rebeca se enteró, le pidió a Jacob que huyera y se fuera a vivir a Harán (Génesis 27:41-43). La familia quedó así dividida y todos sufrieron. Los iracundos intimidan a los demás y les roban la paz interior. Los psicólogos afirman que la ira es una de las principales causas de divorcio, del abuso infantil y de las adicciones. ¡Qué precio tan alto a pagar!

2) Entorpece el flujo de una vida agradable a Dios. "... [Sean] lentos para enojarse. El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea" (Santiago 1:19-20 NTV). Tu ira no sólo te incumbe a ti; también le incumbe a Dios porque obstaculiza tu capacidad de vivir la vida que Él quiso darte. No podrás estar a bien con Dios hasta que no lo estés con los demás.

3) Te ciega a la realidad. Si miras las cosas a través del cristal de la ira y el enojo, sólo verás lo que eliges ver, y hará que tu forma de solucionar las cosas contemple la retribución y la venganza. El rey Saúl vio a David como una amenaza, alguien que planeaba usurpar su trono y su reino. Por ello "de aquel día en adelante miró a David con recelo" (1 Samuel 18:9 LBLA). Su enojo le hizo ver a David como alguien que merecía morir por ser el elegido de Dios para sucederlo como el siguiente rey de Israel. Lamentablemente, esa ira le cegó y le impidió ver que David era, de hecho, su mejor amigo. No dejes que eso mismo te ocurra a ti.


BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA HOY")







TRADUCCIÓN