“La que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes.” Efesios
4:29
Si permite
que Cristo guarde sus labios, todo lo que diga ha de beneficiar a otras
personas. Usted debe estimular y fortalecer espiritualmente a las demás
personas. ¿Es eso lo que ocurre cuando habla con ellas? ¿Se van edificadas en
Jesucristo? Madres, cuando están con sus hijos durante todo el día, ¿los
edifican las palabras de usted? Padres, cuando saca a pasear a sus hijos, ¿sus
conversaciones con ellos son edificantes y estimulantes?
El
versículo de hoy también indica que debemos dar a los demás la “necesaria”
edificación, lo que significa que nuestras palabras satisfagan la necesidad.
Cuando yo era niño, cada vez que le decía a mi mamá “¿Sabes lo que hizo
fulano?”, ella me respondía: “¿Es necesario saberlo?” A menudo lo que yo quería
decir era interesante, pero sin duda no era necesario.
Por último,
nuestras palabras deben “dar gracia a los oyentes”. ¿Bendicen sus palabras a
quienes las oyen? ¿Hay gracia en lo que usted dice? Puede estar seguro de que,
si permite que el Señor ponga guarda a su boca y deja que su Palabra more en
usted, entonces sus palabras serán las palabras de gracia de Dios.
JOHN MACARTHUR
- (Devocional "LA VERDAD PARA HOY”)


