“No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con
el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” Efesios 4:30
El Espíritu
Santo se entristece cuando los creyentes no cambian su antigua manera de vivir
y adoptan la nueva. Siente dolor cuando los creyentes mienten y ocultan la
verdad, cuando se enojan y son implacables, cuando roban y se niegan a
compartir, y cuando dicen palabras obscenas y no tienen un espíritu
misericordioso.
Cuando usted fue salvo, el Espíritu de Dios puso
en usted un sello, que declara que usted es de Dios para siempre. Como Él ha
sido tan misericordioso que le dio salvación eterna, lo selló para siempre, y
ha guardado su salvación hasta el día de la redención, ¿cómo es posible que lo
contriste? Él ha hecho tanto por usted que, como muestra de gratitud, no debe
contristarlo.
JOHN MACARTHUR -
(Devocional "LA VERDAD PARA HOY”)


