Cuando se forma un
clamor profundo en los corazones del pueblo de Dios, ¿Cuál es la respuesta del
Señor? Creo que la respuesta se encuentra en el libro de Primera de Samuel.
Dios permite que una desesperación santa venga no sólo a la nación, sino a los
corazones de aquellos que Él usará para llamar a la gente de nuevo hacia Si
mismo. En este caso, se trataba de una mujer estéril llamada Ana.
“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola,
porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando
subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no
comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Y
por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se
levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote
Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con
amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente” (1 Samuel 1:6-10).
Aquí vemos a Ana en un
momento de desesperación santa, un momento en el que muchos de nosotros estamos
hoy. Ten en cuenta que esta desesperación se diferencia de la del mundo que
vive al margen de Dios. La gente sin Dios clama cuando las circunstancias
comienzan a abrumarlos y la desesperación y la desesperanza llenan sus
corazones. Nosotros, por otro lado, no somos un pueblo sin esperanza. Sin
embargo, se esta formado un clamor profundo dentro de muchos en el pueblo de
Dios.
Un soplo divino de
desesperación santa ha llegado a tu corazón, y no es casualidad que esté
sucediendo en este momento en particular. Es una prueba de que Dios desea hacer
algo en y a través de ti.
CARTER CONLON -
(DEVOCIONAL DIARIO “ORACIONES”)


