"...Allí desperdició sus bienes" Lucas 15:13
El Hijo Pródigo le dijo
a su padre 'Lo quiero todo, ¡ya!'. Para saber si algo te conviene o no, tienes
que entender de dónde procede tal deseo. Los padres amorosos no dan cosas a sus
hijos sólo porque éstos las pidan e insistan; no, son una recompensa por buen
comportamiento, y también saben lo que le conviene a cada edad. Dios es un
padre amoroso. Todos conocemos a gente bien intencionada, cuyos talentos les
llevaron a grandes triunfos. Pero luego cayeron y se "quemaron"
debido a áreas inmaduras e indisciplinadas de su vida. Por favor, escucha a tu
Padre celestial y no te vayas de casa hasta que te diga que estás listo para
hacerlo.
El Hijo Pródigo
"...desperdició sus bienes viviendo perdidamente" (Lucas 15:13). Fijémonos en la palabra "bienes". Satanás quiere robarte no sólo tus
posesiones materiales, sino tu carácter, tu autoestima, tu determinación y tus
metas. Al igual que el Hijo Pródigo, puedes llegar a una situación en la
que pierdas hasta el deseo de vivir. Es posible sumergirte en los elogios de la
gente y pensar que todo te sonríe y sin embargo estar a muy pocos pasos de
"la pocilga". La
Biblia dice: "...Se arrimó a uno de los ciudadanos de
aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos"
(Lucas 15:15). Notemos el término "se arrimó". Para evaluar dónde te
encuentras espiritualmente, analiza a quién te estás "arrimando". Tus
compañías son como una brújula que indica la dirección en la que va encaminada
tu vida. Y esa brújula no miente. Pero hay esperanza: el Hijo Pródigo volvió a
casa y su padre lo estaba esperando con los brazos abiertos. Tu Padre celestial
también te está esperando, así que ve a él mientras todavía estés a tiempo.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


