"Dame la parte... que me corresponde" Lucas
15:12
El Hijo Pródigo cometió
dos errores:
1) Rechazó la autoridad del padre. El primer paso que te
mete en problemas es el que te aleja de Dios. Como el Hijo Pródigo, sales de
casa diciendo 'Dame', y si eres lo bastante afortunado para sobrevivir a tus
errores, volverás a casa diciendo 'Perdóname'. Dios te ama, y ya te ha dado
todo lo que necesitas.
2) Dejó la casa paterna. El enemigo hará todo lo posible para
sacarte de la influencia y de la protección divinas. Pondrá un espíritu de
descontento dentro de ti para que nada te haga feliz.
Dos ámbitos en el que
trabajará especialmente el maligno para crear descontento serán:
a) tu matrimonio. Por eso necesitas cuidar de él
constantemente. El motivo por el que hay malas hierbas en tu jardín en vez de
rosas es porque no pasas suficiente tiempo cuidándolo. Tu matrimonio no es sólo
un pacto delante de Dios; es también un refugio para tus pasiones y defectos.
No olvides tampoco que esa "otra persona" que ahora te parece tan
atractiva también tiene su propio bagaje. Y si se viene a vivir contigo, ¡se lo
traerá con ella!
b) Tu iglesia. ¿Quién te alimenta espiritualmente?
¿Quién hace un seguimiento de tu progreso? ¿Dejarías que tus hijos faltaran al
colegio porque no les gusta el profesor o porque no quieren aprender? ¡Seamos
sensatos! Dios dice que su Palabra es como "...como un martillo que
quebranta la piedra" (Jeremías 23:29). Cuando el martillo de la Palabra de Dios caiga en
tu iglesia el próximo domingo, tienes que estar allí. Deberías proclamar
"Yo me alegré con los que me decían: «¡A la casa del Señor iremos!».
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


