“También Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo
por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:2
A menudo el
mundo define el amor desde el punto de vista de lo que puede obtener. Pero Dios nos ama aun cuando nunca recibe
nada a cambio. Si ese tipo de amor caracterizara el matrimonio, el índice
de divorcios no sería lo que es hoy. Si quienes dicen que ya no aman a su
cónyuge pudieran comprometerse a amarlo de manera incondicional, pudieran
descubrir que pueden recrear ese amor. Nuestro Señor Jesucristo no nos ama por
lo que pueda sacar de nosotros; nos ama a pesar de la aflicción que le
causamos. Haga del amor incondicional su meta, y sea humilde, obediente y
abnegado.
JOHN MACARTHUR
- (Devocional "LA VERDAD PARA HOY”)


