"....al compararse consigo mismos" (2 Corintios
10:12 NVI)
Una definición del
éxito es "ganar riqueza y fama". Pero ¿cuánta riqueza y cuánta fama
necesitas para creer que tienes éxito? ¿Deberías marcarte una meta arbitraria?
¿Deberías compararte con otros? ¿Qué pasa si has decidido dedicarte a criar
unos buenos hijos o a servir a tu iglesia y tu comunidad? ¿Significa que no te
ha ido tan bien? El éxito es hacer lo mejor que puedes con lo que tienes, en
cualquier etapa de la vida en la que te encuentres. La Biblia advierte:
"...Ellos manifiestan su falta de juicio al medirse con su propia medida y
al compararse consigo mismos" (2 Corintios 10:12 NVI). Si entras en la
dinámica de las comparaciones, te sentirás como esas dos vacas que vieron pasar
a un camión cisterna de leche con un rótulo que decía "Leche pasteurizada,
homogeneizada y enriquecida con vitamina A". Una vaca le dice a la otra:
'Una se siente inútil al lado de esas "supervacas" ¿verdad?'
Dios te ayudará a
llegar a ser el mejor, pero nunca te ayudará a que no seas tú mismo. Cuando te centras en lo que no eres y te
comparas con alguien, pierdes la perspectiva de la persona que necesitas llegar
a ser. ¿Has oído hablar de la regla de 18/40/60? Cuando tienes dieciocho
años, te preocupas mucho por lo que la gente piensa de ti. A los cuarenta, te
das cuenta de que no importa lo que piensen de ti. A los sesenta, entiendes por
fin que la mayoría de la gente no pensaba en ti para nada. La vida de Pablo
cambió drásticamente con una pregunta: "...Señor, ¿qué quieres que yo
haga?..." (Hechos 9:6). Solamente cuando te hagas esa pregunta podrás
descubrir quién eres y a lo que Dios te ha llamado.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


