“Por lo demás,
fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la
armadura de Dios, para que podáis hacer frente a las intrigas del diablo;
porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados,
contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus
de maldad en los lugares celestiales. Por esta causa, tomad toda la armadura de
Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado
todo, quedar firmes. Permaneced, pues, firmes, ceñidos con el cinturón de la
verdad, vestidos con la coraza de justicia y calzados vuestros pies con la
preparación para proclamar el evangelio de paz. Y sobre todo, armaos con el
escudo de la fe con que podréis apagar todos los dardos de fuego del
maligno. Tomad también el casco de la
salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, orando en todo
tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego, vigilando con toda
perseverancia y ruego por todos los santos.
Y también orad por mí, para que al abrir la boca me sean conferidas
palabras para dar a conocer con confianza el misterio del evangelio, por el
cual soy embajador en cadenas; a fin de que por ello yo hable con valentía,
como debo hablar.” Efesios 6:10-20
Quizá quieres contarle
las buenas nuevas de Jesús a un amigo que no es creyente. Y crees que eso
empieza con explicar todo lo que tiene que ver con la muerte de Jesús en la
cruz y su resurrección. ¡Un momento, da marcha atrás! Hay un paso que dar antes
que eso.
Hablar a otros de Jesús
realmente comienza con oración.
Orar no significa que
le hablamos a Dios mascullando, usando palabras grandiosas que no entendemos.
Orar es hablar con Dios en un lenguaje sencillo acerca de nuestros
pensamientos, sentimientos y preocupaciones cotidianos. Y podemos estar
absolutamente seguros de que Dios nos oye cuando oramos. Tal es así, que Dios
espera ansiosamente que nos acerquemos a Él en oración. Somos sus hijos, y Él
valora cada minuto que pasamos en su compañía.
Dios realmente quiere
escuchar nuestra oración por nuestros amigos no creyentes. ¿Por qué? Por dos
grandes razones:
1. La oración nos acerca a Dios. La oración desconecta
nuestra mente de la música, los sitios de Internet, la televisión y los juegos
de video; y nos conecta con Dios. En lugar de ser Dios un extraño que apenas
conocemos, es un amigo cercano. Cada vez estamos más y más seguros de que nos
ama.
Cuando hemos logrado
una relación cercana con Dios, entonces podemos empezar a hablar de nuestros
amigos. A medida que nos aferramos a Dios en oración, nos apropiamos de su amor
por el mundo de los no creyentes que él quiere alcanzar por nuestro intermedio.
Y además, una relación estrecha con Dios es algo que no podemos comunicarles a
nuestros amigos a menos que nosotros mismos la tengamos.
2. La oración es el arma más poderosa en una guerra
espiritual. Cuando oramos, ¡Dios obra! Nuestras oraciones a favor de nuestros
amigos no cristianos aplastan a Satanás. Dios prepara a nuestros amigos para
recibir nuestro mensaje. Y nos da la fuerza para hablar de él.
Dios está decidido a
hacer cosas asombrosas en tu escuela y tu vecindario. Cuando oras, te conectas
con Dios y sintonizas lo que Él tiene la intención de lograr.
¿Te das cuenta por qué
Dios quiere pasar el tiempo contigo en oración? ¿Estás aprovechando esta arma
poderosa? ¿Estás aprovechando al máximo el anhelo de Dios de estar cerca de ti?
JOSH MCDOWELL - (Dev. "VIDA
NUEVA PARA EL MUNDO”)


