“Fui hecho ministro,
según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros.” Colosenses
1:25
¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su
tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del
evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía poca
importancia para él. En Hechos 20:24 dijo: “Ni estimo preciosa mi vida para mí
mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del
Señor Jesús”. Rindió su vida, sus
bienes, sus ropas, su reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta:
“para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (v. 24).
Pablo escribió a la iglesia de Roma: “En cuanto a mí,
pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma”
(Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo impulsaba: “Me es
impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”.
Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera
adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es su vida como la de Pablo?
JOHN MACARTHUR - (Devocional "LA VERDAD PARA HOY")


