"¿Has visto un
hombre cuidadoso en su trabajo? Delante de los reyes estará." Proverbios
22:29
El primer empleo del periodista Willian Zinsser fue para
el periódico estadounidense The New York Herald Tribune. Los periodistas novatos
solían empezar escribiendo obituarios, pero a Zinsser le frustraba tal encargo.
'Podría estar haciendo reportajes de calidad dignos de ganar el premio
Pulitzer', pensó para sí mismo, 'y aquí me he quedado, escribiendo
necrológicas'. Por fin se armó de valor para preguntar al director: '¿Cuándo me
van a encargar alguna historia importante?' El director, un hombre mayor y
gruñón, refunfuñó: 'Mira, chaval, nada de lo que escribas se leerá con tanta
atención como lo que estás haciendo ahora. Si escribes mal un nombre o te
equivocas en una fecha, la familia se molestará. Pero si haces justicia a la
abuela de uno, o a la madre de otro; les alegrarás la vida, te estarán
eternamente agradecidos y tus palabras saldrán en recordatorios'.
'Las cosas cambiaron. Prometí que haría las llamadas que
hiciera falta', afirmó Zinsser. 'Haría más preguntas de las necesarias. Daría
un paso más'. De eso trata, en el fondo,
el sermón del monte, de escribir obituarios para otros como te gustaría que
otros los escribieran para ti, obituarios de los que merezcan la pena hacer
recordatorios, porque algún día alguien así lo hará.
Zinsser empezó a destacarse en otros géneros, y hasta
publicó un libro para aprender a escribir, con más de un millón de ejemplares
vendidos. Pero nada de eso habría ocurrido si no se hubiera dedicado de lleno a
los obituarios. Entiende bien esto: Si no puedes experimentar el espíritu en el
trabajo que haces hoy, entonces no podrás experimentar el Espíritu hoy (puesto
que Él está siempre presente).
"Por amor de Sión no callaré y por amor de Jerusalén
no descansaré... hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en
la Tierra..." (Isaías 62:1,7)
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


