“El que es rico, en su
humillación.” Santiago 1:10
Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de
la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”,
como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a
comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el
contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia
de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones
materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.
Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel
de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas,
aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una
hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga.
Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.
Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos
ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.
JOHN MACARTHUR
- (Devocional "LA
VERDAD PARA HOY")


