“Los ancianos … deberían ser bien respetados ...”
(1ª Timoteo 5:17 NTV)
Siguiendo con
el tema del pastor:
1) Debes orar por él. No hay nada
que libere más el potencial de su ministerio como las oraciones de su rebaño.
Pablo reconoció que la eficacia de su ministerio dependía de las oraciones de
los demás: “Orad en el Espíritu ... orad también por mí para que, cuando hable,
Dios me de las palabras para dar a conocer con valor el ministerio del
evangelio” (Efesios 6:18-19 CST). El blanco de Satanás son los pastores que
predican la verdad. Lo que más odia y a lo que más teme es a la Palabra de
Dios: “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes ...
que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en
las regiones celestiales” (Efesios 6:12 NVI). A veces, cuando los pastores
predican, la lucha es tan intensa que al acabar se sienten agotados. Orar “en
el Espíritu” por tu pastor hace que él se fortalezca y que aumente al máximo su
eficacia para llegar a los perdidos y conducir a las personas salvas hacia la
madurez espiritual (ver 1ª Corintios 1:21).
2) Debes respetarlo. En la iglesia
actual, mucho más “informal” que antes, es fácil faltarles el respeto a
nuestros líderes. Los israelitas también lo hicieron: “En su ira, el Señor los
apartó y no los mirará más: no respetaron la presencia de los sacerdotes ni
tuvieron compasión de los viejos” (Lamentaciones 4:16). Los valores morales de
Dios no han cambiado: “Los ancianos que cumplen bien su función deberían ser
respetados...” Al respetar a tu pastor y a los líderes de la iglesia, te
conviertes en un ejemplo a esta generación y en la siguiente de cómo honrar lo
sagrado del ministerio de Dios.
BOB Y DEBBIE GASS - (DEVOCIONAL "LA PALABRA
PARA HOY")


