“Del arroyo
beberá en el camino, por lo cual levantará la cabeza.” Salmo 110:7 (Leer: Salmo 110:1-7)
En lo alto de un pliegue de la Cumbre Jughandle, entre
las montañas al norte de nuestra casa, hay un glaciar. La ruta para llegar
hasta allí asciende por una cresta empinada y angosta, cubierta de lomas y
piedras sueltas. La subida es agotadora. Sin embargo, allí hay un manantial que
brota de un terreno blando y cubierto de musgo que atraviesa una pradera
exuberante. Es un lugar tranquilo para beber y prepararse para el duro ascenso.
En El progreso del peregrino, la clásica alegoría de la
vida cristiana, de John Bunyan, Cristiano llega al pie de una empinada subida
llamada Collado Dificultad, «… en el que había una fuente […]. Cristiano se
acercó a la fuente, bebió y se refrigeró. Emprendió después collado arriba…».
Quizá la
difícil montaña que enfrentas es un hijo rebelde o un diagnóstico médico grave. El desafío parece insuperable. Antes de enfrentar la
próxima tarea difícil, acude a la fuente de refrigerio: Dios. Preséntale tu
debilidad, agotamiento, desesperanza, temor y duda, y bebe profundamente de su
poder, fortaleza y sabiduría. El Señor conoce todas las circunstancias y te
dará un caudal de consuelo y fortaleza espiritual. Él levantará tu cabeza y te
dará fuerzas para seguir avanzando.
Señor, dame fuerza en mi debilidad, energía en mi
agotamiento y fe ante mis dudas.
«Aquel que dispone todas las cosas [… dejó] a Cristiano
que siguiese su camino». John Bunyan
(La Biblia en
un año: Hebreos 4:1-16)
DAVID H. ROPER -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


