“…la fe es por el oír…” Romanos 10:17
Puedes dudar de
tu capacidad, pero nunca dudes de la Dios; ni de Sus promesas o la disposición
a cumplirlas. Escribió el salmista: “… Has engrandecido Tu nombre y Tu palabra
sobre todas las cosas” (Salmos 138:2). La única cosa del universo que Dios ha
colocado por encima de Su nombre es Su Palabra. Por lo tanto, alimenta tu mente
con ella, proclámala a diario y no la cuestiones. La duda surge a menudo por
nuestra tendencia a creernos autosuficientes. La autosuficiencia es un concepto
promovido por el mundo que nos incita a depender de nuestras capacidades y
destrezas. Pero la Biblia dice: “…Necio es el que confía en sí mismo…”
(Proverbios 28:26 NVI). Se dice que el versículo central de la Biblia es:
“Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre” (Salmos 118:8).
Centra tu confianza en Dios, no en ti ni en los
humanos. ¿Dudas de ti y de tu valía? ¿Cuestionas tu capacidad para
proseguir una carrera? ¿Dudas de tu aptitud para mantener relaciones humanas
saludables? A pesar de haber vivido con Jesús durante casi tres años y haber
escuchado Su promesa de que resucitaría de los muertos, el apóstol Tomas dijo:
“Si no veo sus heridas y lo toco, no creeré” (Véase Juan 20:25). ¿Le dio Jesús
la espalda a Tomás por tener dudas? No; el Señor nunca rechaza un corazón
sincero, aunque albergue dudas. Jesús se le apareció en persona y resolvió la
incertidumbre de Tomás. Y conforme lees Su Palabra y buscas Su rostro, Él
también aminorará tus recelos y tu desconfianza. Cuando dejes de vivir en el
ámbito de los “sentidos” y aprendas a “caminar por fe”, tus dudas comenzarán a
desvanecerse.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


