“Más bien te
ruego por amor…” Filemón 9 (Leer Filemón 8-16)
En su libro Liderazgo espiritual, J. Oswald Sanders
explora las cualidades y la importancia del tacto y la diplomacia: «De la
combinación de estas dos palabras surge el concepto de la capacidad de
reconciliar puntos de vista opuestos sin ofender ni comprometer un principio».
Durante su encarcelamiento en Roma, Pablo se convirtió en
mentor espiritual e íntimo amigo de Onésimo, un esclavo que había huido de la
casa de su amo Filemón. Cuando el apóstol le escribió a Filemón para pedirle
que recibiera a Onésimo como un hermano en Cristo, dio un ejemplo de tacto y
diplomacia: «aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que
conviene, más bien te ruego por amor […]. [Onésimo es] como hermano amado,
mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el
Señor» (vv. 8-9, 16).
Como líder
respetado de la iglesia primitiva, Pablo solía dar órdenes claras a los
seguidores de Cristo, pero, en este caso,
apeló a Filemón sobre la base de la igualdad, la amistad y el amor: «nada quise
hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino
voluntario» (v. 14).
En todas nuestras relaciones interpersonales, procuremos
preservar la armonía y el principio del espíritu de amor.
Señor, danos la gracia y la sabiduría para ser líderes,
padres y amigos sabios.
Los líderes que sirven servirán para ser buenos líderes.
(La Biblia en
un año: Filemón 1-25)
DAVID C.
MCCASLAND - (DEVOCIONAL
“NUESTRO PAN DIARIO")


