“La integridad guía a los rectos…” Proverbios 11:3
La palabra
integridad se deriva de la palabra integer,
término matemático que designa un número entero en lugar de una fracción.
Cuando caminas en integridad significa que dices toda la verdad y no solo una
fracción de ella; por eso en los tribunales se jura “decir la verdad, toda la
verdad y nada más que la verdad”. ¿Por qué la tergiversamos, la embellecemos y
decimos verdades a medias? A veces para obtener ganancias financieras, otras
por conveniencia social; a veces, para ocultar nuestros malos actos y otras
para concedernos ciertos beneficios. Jacob, cuyo nombre significa “embaucador”,
conspiró con su madre y engañó a su padre para que este le concediera la
primogenitura (el doble de la herencia del padre que correspondía por ley a su
hermano mayor Esaú).
Jacob pagó muy
caro esa mentira. Pasó los siguientes
catorce años como fugitivo, trabajando para su suegro, un timador mayor que él.
Por fin, en su desesperación tuvo un encuentro con Dios y escuchó estas
palabras: “…Yo estoy contigo, te guardaré dondequiera que vayas … porque no te
dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (Génesis 28:15). Aquel día la
escala de valores de Jacob cambió por completo, el “acaparador” se convirtió en
“dador” y le prometió a Dios: “…De todo lo que me des, el diezmo apartaré para
ti” (Génesis 28:22). Después de eso Dios lo bendijo sobremanera y regresó a su
tierra después de muchos años con una hermosa familia, grandes riquezas y un
nuevo nombre: Israel. La integridad siempre paga dividendos, porque Dios es el
aval.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


