“… le entregas tu corazón y hacia él extiendes las
manos” (Job 11:13 CST)
Jesús, “el gran
médico”, nunca venda una herida infectada. Él insiste en abrirla, drenarla,
limpiarla y dejarla curar. Quizá hayas dado a luz a un hijo de una relación
extramatrimonial, hayas abortado, hayas estado en la cárcel o hayas tenido un
divorcio amargo; no te desanimes. A Jesús no le impresionan nuestras virtudes,
pero “se compadece de nuestras
debilidades” (Hebreos 4:15). Él comprende que tengas dificultades. “Por haber
sufrido Él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados” (Hebreos
2:18 CST). Quizá te estés preguntando si Dios puede bendecirte y usarte a pesar
de los problemas de tu pasado. ¡Por supuesto! El himno de William Cowper lo
expresa así: “Hay una fuente sin igual
de sangre de Emanuel, en donde lava cada cual las manchas que hay en él”.
Las recompensas
del arrepentimiento son enormes. Zofar contestó a Job: “¡Si tan sólo preparas
tu corazón y levantas tus manos a Él en oración! Abandona tus pecados y deja
atrás toda iniquidad. Entonces tu rostro se iluminará con inocencia; serás
fuerte y estarás libre de temor. Olvidarás tu sufrimiento; será como agua que
corre … Tener esperanza te dará valentía. Estarás protegido y descansarás
seguro. Te acostarás sin temor; muchos buscarán tu ayuda” (Job 11:13-19 NTV).
Ya sea que sientas remordimientos por acciones pasadas o estés dolido por algo
que te hayan hecho, suéltalo. Hoy mismo entra en el río de la gracia de Dios y
deja que fluya en ti para hacerte libre.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA
PARA HOY")


