“… me gloriaré
más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2ª Corintios 12:9 (Leer: 2ª Corintios 12:6-10)
Hace varios años, escribí un ensayo sobre mi colección de
diferentes bastones y trípodes, y pensaba que, algún día, tal vez tendría que
usar un andador para caminar. Bueno, ese día ha llegado. Una combinación de
problemas lumbares y neuropatías periféricas me han dejado empujando un andador
de tres ruedas. No puedo hacer caminatas, ni pescar ni hacer muchas cosas que
me encantaban.
Sin embargo, estoy tratando de aprender que mi limitación
es también un regalo de Dios, y es con este regalo que tengo que servirlo. Este
regalo y no otro. Lo mismo se aplica a
todos nosotros, sean nuestras limitaciones emocionales, físicas o intelectuales.
Pablo llegó a decir que se gloriaba en su debilidad, para que se manifestara en
él el poder de Dios (2ª Corintios 12:9).
Considerar de este modo nuestras limitaciones nos permite
cumplir nuestras obligaciones con confianza y valor. En vez de quejarnos,
sentir lástima de nosotros mismos o aislarnos, nos ponemos a disposición del
Señor para cumplir con sus propósitos.
No tengo idea de qué planea Él para ti y para mí, pero no
debemos preocuparnos. Nuestra tarea hoy es aceptar las cosas como son y estar
contentos. En el amor, la sabiduría y la providencia de Dios, esta situación es
lo mejor para nosotros.
Señor, confío en que me darás todo lo que hoy necesito.
El contentamiento te permite crecer donde Dios te ha
plantado.
(La Biblia en
un año: 1ª Timoteo 5:1-25)
DAVID H. ROPER -
(DEVOCIONAL “NUESTRO PAN DIARIO")


