4 PREGUNTAS QUE DEBE HACERSE
SOBRE EL DINERO
Por Tim Challies
Hay algunos temas en
el mundo cristiano que es probable que hablemos demasiado y algunos que podemos
hablar muy poco. Con el tiempo, creo que van y vienen, a menudo corregidos. En
mi experiencia, el dinero ha sido uno de los temas que a veces exageramos y
otras veces casi olvidamos por completo.
Me he beneficiado
enormemente de discusiones francas, basadas en la Biblia sobre cómo los
cristianos deben usar su dinero. He moldeado mi uso del dinero después de que personas
me hablaron, o que escribieron con franqueza, sobre su propio uso de dinero.
Por lo que yo puedo discernir no hicieron esto para presumir, sino para dirigir
y discipular. Su consejo práctico ha dado forma a mi comprensión del uso correcto
del dinero, al menos tanto como los sermones que he escuchado.
Alguien una vez me
llamó la atención a cuatro preguntas para hacer cuando estoy a punto de hacer
una compra, cualquier compra. Mirando hacia atrás, puedo ver lo bien que me
siento en el manejo del dinero cuando guardo preguntas como éstas en mente
(que, creo, se plantearon por primera vez por John Wesley).
1. ¿Al gastar este dinero, estoy actuando como si yo lo
poseo, o estoy actuando como fiduciario del Señor? Necesito tener una
conciencia constante de que “Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella;
el mundo y los que en él habitan.” (Salmo 24:1). Dios es dueño de todo en este
mundo, y eso incluye tanto a mí y mi dinero. Yo no soy el dueño de mi dinero,
sino un simple administrador o fiduciario. Se me da dinero para que pueda
utilizarlo en nombre de Dios. Cuando me enfrento a mi próxima compra, tengo que
preguntarme si estoy actuando como si soy dueño de mi dinero, o si yo soy
consciente de que esto es dinero de Dios. Esta sola pregunta puede hacer toda
la diferencia entre una buena compra y una necia.
2. ¿Qué pasaje de la Escritura requiere que gaste el
dinero de esta manera? La Biblia da orientación sobre la forma en que debo usar
mi dinero y tengo que mantener una estrecha vigilancia sobre mí mismo para
asegurarme de que estoy utilizándolo de esa manera. El dinero debe ser
utilizado para mantenerme a mí y a mi familia, para apoyar el ministerio local
de la iglesia, para socorrer a los pobres, y muchos otros fines nobles. Tiendo
a buscar las grietas y el margen de maniobra que me dé licencia para utilizar
el dinero en todo lo que quiero. Creo que se nos permite gastar una parte de
nuestro dinero en regalos y descanso y disfrutar de las cosas buenas de este
mundo, ¡por lo que esta pregunta no quita toda la diversión en la vida! Pero
esta pregunta asegura que estoy usando mi dinero de una manera equilibrada y
bíblica.
3. ¿Puedo ofrecer esta compra como un sacrificio al
Señor?
Esta es una pregunta de la corresponsabilidad y lealtad del corazón. Si soy un
fiduciario o administrador del dinero de Dios, yo soy capaz de mantener
holgadamente a mi dinero y las cosas que compro para mí. Tengo que ser capaz de
hacer una compra y decirle al Señor: “Lo hice por ti. Es todo tuyo para que lo utilices
como gustes.” Tengo que estar dispuesto a no tener esta cosa, o estar dispuesto
a que me sea quitado, si eso sirve al Señor. ¡Creo que lucho con esto más
cuando estoy en la tienda de Apple!
4. ¿Dios me recompensará por este gasto en la resurrección
de los justos?
¿Cuando esté ante el Señor, dirá El: “Bien hecho, buen siervo y fiel” acerca de
esta compra en particular? ¿Será esto una compra que es recompensada o una
compra que resultará ser otro pecado que Cristo ha tenido que llevar en mi
nombre? Hago bien en considerar si se trata de una compra noble, un buen uso
del dinero de Dios, o si yo estoy buscando sólo fines egoístas.


