“...Estoy seguro de que podremos hacerlo" (Números 13:30 CST)
Aquí va el resto de la
historia de Evelyn Brand. A sus setenta años de edad, la organización misionera
que la había enviado le comunicó que ya no le daría otro plazo de cinco años.
Sin embargo, ella tenía la actitud que tuvo Caleb cuando dijo: "Estoy
seguro de que podremos hacerlo" (Números 13:30 CST). Le hicieron una
fiesta para celebrar sus años en la India, y todos los presentes la animaban y
le expresaban sus buenos deseos: 'Que tengas muy buen viaje de vuelta a tu
hogar'. 'Os voy a contar un secreto', anunció ella, 'No me vuelvo. Me quedo en
la India'. Evelyn había construido una pequeña choza con materiales que había
obtenido de contrabando. Luego se compró un pony para ir por las montañas; así que la septuagenaria cabalgó sola de
pueblo en pueblo durante cinco años más hablando a la gente de Jesús.
Un día, a los setenta y
cinco años, se cayó y se rompió la cadera. Su hijo, el ilustre doctor Paul
Bran, le dijo: 'Mamá, ya has corrido bastante en tu vida. Dios te ha usado. Es
hora de dejarlo. Vuelve a casa', a lo que ella replicó: 'No voy a volver a
casa'. Se pasó otros dieciocho años viajando a caballo de pueblo a pueblo. Ni
las caídas, las contusiones cerebrales, las enfermedades o el envejecimiento
pudieron detenerla. Al final, cuando llegó a los noventa y tres años de edad,
ya no podía montar a caballo. Así que los hombres de esos pueblos, que querían
tanto a la abuela Brand, la ponían en una camilla y la llevaban de una aldea a
otra. Vivió otros dos años más y los usó como regalo; iba transportada en
camilla y ayudaba a los más pobres de entre los pobres. Murió, pero nunca se
jubiló. Sólo se graduó.
BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA
HOY")


