REBATIENDO LAS IDEAS A LA FUERZA
Por Salvador Gómez Dickson
Siempre que veo a los musulmanes tratando de mantener a sus adeptos en
base al miedo y a la represión, pienso que no saben defender sus postulados de
otra manera. Necesitan decapitar y amedrentar para mantener sus filas. Son fanáticos, pero no son fieles necesariamente
“de corazón.”
Franklin Delano Roosevelt recuenta la siguiente historia china. Dos
obreros estaban discutiendo acaloradamente frente a una multitud. Había un
extranjero presente que se extrañó de que el asunto no llegara a la agresión
física, y un amigo le explicó: “El que
da el primer golpe, admite que sus ideas no sirven.”
He aquí una gran diferente entre el islamismo y el cristianismo. El
apóstol Pablo instruyó a Timoteo diciendo: “El siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con
mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se
arrepientan para conocer la verdad” (2
Timoteo 2:24-25).


