domingo, 22 de junio de 2014

La raíz y el fruto 22 junio




"...Por el fruto se conoce el árbol"  Mateo 12:33


En una carta a George Whitefiel, uno de los propulsores del Gran Avivamiento, Benjamín Franklin escribió: “Sólo puedo expresar mi agradecimiento a los favores de Dios con mi disposición a ayudar a Sus otros hijos, que son mis hermanos. Porque no creo que los cumplidos y los agradecimientos, aunque se repitan semanalmente, puedan hacernos evadir nuestras obligaciones hacia el prójimo, y mucho menos a nuestro Creador. Mi concepto de buenas obras, se puede deducir con esto, es que de ningún modo merezco el cielo por ellas. Entiendo el cielo como un estado de felicidad infinita de duración eterna. Pues bien, no puedo hacer nada para merecer tal recompensa… la fe que mencionas tiene su expresión en el mundo y no quiero verla disminuida ni en mí ni en otro ser humano. Sin embargo, desearía que esa fe fuera impulsora de más buenas obras de las que he visto hasta ahora; con “buenas obras” me refiero a actos de bondad, amor, misericordia y servicio a los demás; y no a ausencias por descanso, lectura de sermones, ceremonias religiosas o largas oraciones llenas de adulaciones y cumplidos…
Alabar a Dios es una obligación; escuchar o leer sermones puede ser algo útil, pero si los hombres se limitan a escuchar y a orar, como muchos hacen, es como si la utilidad del árbol se midiera por el agua que recibe y las hojas que da, aunque nunca produzca fruto”.

Cuando hacemos énfasis en que la salvación es por gracia y no por obras, nunca perdamos de vista que esa fe salvadora siempre produce buenas obras. La fe es la raíz de la salvación. Pero los actos de bondad y generosidad son los frutos de la salvación; y “…por el fruto se conoce el árbol” (Mateo 12:33)


BOB Y DEBBIE GASS - (Devocional "LA PALABRA PARA HOY")







TRADUCCIÓN